Teatro Margarita Xirgu, Buenos Aires, 24/4/2004

 

 

Dos años atrás había tenido lugar en este mismo escenario la primera edición del exclusivo evento (hasta ahora sólo se presenció en pocas ciudades), donde Tarja Turunen, cantante de Nightwish, se desenvuelve de forma íntegra en su faceta lírica. El pequeño y cómodo teatro de San Telmo se vio con su capacidad al límite, por lo que se agregaron algunas sillas para quienes se habían quedado sin tickets y aún así se acercaron al lugar. El look del grueso de los asistentes dejaba en claro su devoción por Nightwish, las zapatillas de tela estaban permitidas, mientras que las chicas coronaban su vestuario color negro con mochilas con motivos de la banda. Entre ellos se mezclaban personas de vestimenta más formal, como el embajador de Finlandia, quien sentado justo adelante mío no disimuló su nerviosismo cuando se atrasó el comienzo del espectáculo debido al tema de la entrada de los asistentes. Se anunció el inicio, tan solo se bajaron un poco las luces, tras una pantalla se divisaron las siluetas de los cuatro intérpretes, y la pianista japonesa Izumi Kawakatsu se sentó a su instrumento. El piano era todo lo que se apreciaba sobre el escenario, no se utilizaron amplificaciones de ninguna clase, lo cual funcionó a la perfección, ya que los músicos se encontraban a pocos metros de las últimas filas, y la acústica del salón está preparada para estos eventos. Pero no todos respetaron el pedido de evitar las fotos, y los ruidos de flashes y rebobinado de rollos fueron más que molestos. El barítono Juha Koskela fue el primero en aparecer, y marcó el ritmo de la modalidad de lieder: un interprete por vez iría a cantar obras de los compositores fineses Jean Sibelius (uno de los mayores de ese país), Oskar Merikanto, Yrjö Kilpinen, y Erkki Melartin, quienes trabajaron entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siguiente, en general basados en temas románticos. Le siguió la soprano Marjut Paavilainen, también finlandesa, recibida con un cálido aplauso, pero fue la entrada de Tarja la más ovacionada. Así continuó la presentación, los cantantes se alternaban, excepto una lied en que se juntaron las dos sopranos, una con Juha y Marjut, y otra donde Juha formó un dueto con Tarja, que brindaron más color al repertorio. La segunda parte (tras un interludio) consistió de canciones folklóricas finesas, además de piezas de Toivo Kuula y otras de Merikanto, y tuvimos en una de ellas a los tres cantantes juntos. El desconocimiento del material por buena parte de la audiencia, inclusive del contenido de las letras (si bien en el programa se tradujo todo el material), tornó algo monótona la puesta en escena para los profanos, que no por eso dejaron de saludar con aplausos cada vez que aparecía y se retiraba cada uno de los interpretes. El tono de Turunen es inconfundible para sus seguidores, y la oportunidad de escucharla utilizando otra faceta de su voz (aunque no con los recursos más ampulosos) debe haberlos dejado satisfechos. El final incluyó flores y presentes para todos, entregados por los representantes diplomáticos, y como se estila en los conciertos de rock, tuvimos un bis. Una noche sin Marshalls, para clásicos y rockeros. (EN)

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