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22 y Acatraz 23,24 de Agosto de 1998


BLIND GUARDIAN en Cemento


BLIND GUARDIAN 22-08-98 - Cemento


BLIND GUARDIAN 22-08-98 - Cemento

 

MAGOS, ESPADAS Y CANTARES

No fue ninguna sorpresa al fin y al cabo, más bien fue como comprobar una sospecha, la creencia de que los Guardian iban a poder con todo lo que se interpusiera en su camino. Y así fue nomás. Alguien supo advertirme de la diferencia que existía entre los concurrentes del sábado 22 y de la diferencias que había con los de la semana anterior en el vigoroso Metal Rock Festival II. Y era cierto, la edad media debía ser unos años mayor que la de sietre días antes y la respuesta, se me ocurre, es que lo de Blind Guardian es para distintos paladares; ni mejores ni peores, distintos. Y que cada quien saque sus propias conclusiones. En lo personal, no estoy muy seguro de que poner tres grupos como actos soporte sea una buena idea. Imagino que la intención de la existencia de un telonero es la de templar el paladar para el plato principal, pero es importante distinguir entre templar y saturar. En otras palabras, una hora de aperitivo local para dos horas de plato principal importado me parece bien, dos horas de aperitivo sazonado con esperas que resultan interminables (aún cuando son cortas) para un acto principal de la misma duración me resulta excesivo.

OJO ELECTRICO

Cúspide subió al escenario con relativa puntualidad. La idea general de las bandas que se presentan por primera vez en eventos de esta índole es la de mostrar todo su poderío en los escasos minutos con los que cuentan. El problema es que la falta de experiencia juega en contra y produce algunos atolondramientos propios del nerviosismo. De todas maneras, la banda supo capear el posible temporal (que nunca llegó a tal) y sirvió sobre las tablas un set en el que no faltó ni el poder ni las buenas interpretaciones personales, en especial la del cantante, que tiene un registro de los más potentes de estas latitudes. Precisos, potentes y con un estilo de power metal con el debido pulimento. Con más experiencia serán de temer. De Imperio ya he hablado en estas páginas y no es mucho lo que se pudo descubrir en la semana que estuve sin verlos. Las guitarras de Gustavo Gorosito y Wan Lee y la voz de Christian Bertoncelli siguen siendo los puntos más fuertes de una banda que sigue desandando camino del dicho al hecho, y no es mucho el trecho que les falta. Nepal no pudo interpretar un último tema que tenía en playlist, pero de todas maneras la desprolijidad no pudo empañar otra actuación sólida y sin baches. Larry, Beto, Javier y Facundo son una aplanadora cuando se lo proponen, y se lo proponen seguido.

Tal vez hubiera preferido una intro como "Inquisition", pero acaso sea la usada con tal propósito "War Of Wrath" la indicada para abrir un show de Blind Guardian en los tiempos que corren, por el carácter místico que le imprime al espectáculo con el recinto a oscuras y las almas en ascuas, y por esa sensación de calma antes de la tormenta que empalaga el ambiente. Claro que luego viene la tormenta propiamente dicha y para describirla no me es posible aplicar términos medios: apabullante. Un buen show, a mi criterio, debe saber mostrar lo que la banda es al momento que lo ejecuta y tal vez ahí haya residido el único punto flaco del concierto: en un desbalanceo entre el poder y el reposo, la velocidad y el clima, el impacto y la caricia. Quizás anoticiados de que el público argentino es muy "caliente" (dato que pudo haber sido proporcionado a Hansi y su séquito por Peavey Wagner, Kai Hansen o cualquiera de los alemanes meses ha visitantes de nuestras tierras), Blind Guardian decidió hacer prevalecer la temperatura sobre el sabor y sacudió a la audiencia con un show que no supo de pausas. Así se sucedieron los temas más vertiginosos hasta "Ashes To Ashes", con una adrenalina que nunca amainaba y con riffs de guitarra que se incrustaban como una saeta en los oídos y una base de solidez a prueba de movimientos tectónicos. Hansi Kursch es el líder de la banda por antonomasia y su liderazgo no se apoya sólo en su protagonismo compositivo sino también en su mandato escénico; claro que como no hace mucho que se presenta en vivo sin el bajo, el tipo se siente algo perdido, pero su desgarrador caudal de voz desvía la atención de cualquier otro lado que no sea su garganta; André Olbrich y Marcus Siepen atacan por los costados con su perfil bajo y con una escena que resalta el poder de sus instrumentos, el bajista invitado Oliver Holzwarth hace lo posible por pasar desapercibido y su desempeño le lleva la contraria con una notoriedad que sólo se permiten los muy solventes, mientras que la batería de Thomas Stauch resulta un taladro permanente en un material que necesitó constantemente de él para poder mostrar su vértigo. En este panorama es casi obvio describir lo que "Valhalla" supo provocar en la gente cuando, en medio de tanta velocidad, Hansi mostró su versatilidad jugando con el público, o el pogo que se generó con el fragor de "The Script For My Requiem", o el canto a capella de la gente en el mayor remanso del show en la piel de "The Bard´s Song: In The Forest" que, de paso, nos dejó con las ganas de su segunda parte por lo menos hasta el día siguiente. Tal vez se trate de una impresión previa que uno acomoda a lo que ve sobre las tablas, pero la banda toda transmite la sensación de estar en algún lugar de la Tierra Media inmersa en la fantasía de Tolkien y de que en cualquier momento, según las circunstancias, pueden aparecer elfos, hobbits, trollss u orcos y que no estamos muy lejos de las puertas de Moria. O tal vez sea lo que uno quiere creer. O tal vez los bises con "And The Story Ends", "Bright Eyes" o "Mirror Mirror" resulten demasiado incandescentes y sólidos para tratarse de una realidad o para querer romper el hechizo. Pero como el chasquido de dedos luego de la hipnosis, la banda se despachó con un segundo bis y el espíritu playero y rocanrolero de los Beach Boys nos sacudió con su mundana "Barbara Ann", un final a todo trapo para volver a poner los pies en la tierra luego de visitar extrañas dimensiones.

 

Bs.As unplugged

Semi-acústico sería un término más apropiado para definir los conciertos de la banda en Acatraz. No se puede pasar por alto lo reconfortante que resulta ver un show en un lugar como el citado. Con característcas de anfiteatro, cómodas butacas y una excelente vista desde cualquier ángulo, se pudo degustar uno de los mejores espectáculos de los últimos tiempos, y eso se debe a que la banda se presta para que así sea. Fue mágico porque la música de Blind Guardian es tan versátil que puede ser asimilada por la descarga de la electricidad o por el fogón que uno se imagina con guitarras acústicas. Todo parecía transcurrir como una reunión de cofradía, como si de una sociedad de músicos vivos se tratara, no exenta de magia, de intimidad, de misticismo. Otra vez "War Of Wrath" como preámbulo, pero esta vez la banda irrumpió con "Nightfall In Middle Earth" seguida de "Theatre Of Pain". Lo que en el día previo estaba en la lista del "debe", para los acústicos pasó al "haber": la elección de temas. La sensación fue que se trataba de un solo show, dividido en dos partes. Así nos deleitaron con "Black Chamber", "Blood Tears" y "Lord Of The Rings" en forma sucesiva y con la impronta del encanto hogareño pintada en cada acorde, con el placer que suponen guitarras españolas surcando melodías trovadorescas, con el relax que otorga una banqueta, unas pocas luces y una fluída comunicación con el público (por demás interactiva). Y el balance vino por el lado del interludio eléctrico con que se despacharon, que contó, entre otras, con "The Bard´s Song: The Hobbit" (¡finalmente!) y todo su poder diseminado por doquier, "And The Story Ends", que no hizo otra cosa que hacerme rogar que la historia no termine nunca y el inédito "Harvest Of Sorrow". Y más hechizos de la mano de la mágica "Bright Eyes", el clásico de Uriah Heep "The Wizard" y la más esperada por mí de las tres noches: "A Past And Future Secret". La banda supo meterse a la audiencia no sólo en el bolsillo, sino también en el corazón cada vez que los concurrentes (lleno a full en el eléctrico, 90% en el primer acústico y total en el segundo) se sumergían y cantaban a todo pulmón las porciones más juglarescas que los temas de la banda saben tener a discreción. "Mordred´s Song" y "Barbara Ann" (otra vez en este último caso) fueron el más atildado de los corolarios para dos shows que se distanciaron de los habituales por aquel valor agregado tan poco emergente hoy en día: alquimia capaz de convertir el talento en magia.

 

Gabriel Ramovecchi


BLIND GUARDIAN 23-08-98 - Acatraz


BLIND GUARDIAN 24-08-98 - Acatraz


BLIND GUARDIAN 23-08-98 - Acatraz




BLIND GUARDIAN 24-08-98 - Acatrazo



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